miércoles, 15 de marzo de 2017

BUENOS AIRES, ARGENTINA



Cuando en las campañas presidenciales se promete algo que es imposible cumplir,  pasa lo que pasa en Argentina hoy.

Se juntaron un montón de personas de distintos partidos y  formaron  algo que se llama “Cambiemos” que todavía no sabemos lo que es.
Radicales, peronistas arrepentidos, frente para la victoria, intransigentes, comunistas, trotskistas, etc.

Éste rejunte de gente,  lo único que hace es bajarse los pantalones en la mesa de negociaciones y apoyar el pene con una regla por debajo para saber quien mide más; no es fantasía, es una realidad que desde el 1900 la venimos viendo.

Rejuntar gente en la calle y mentir el número  que va a la manifestación, es exactamente lo mismo.
La República está destruida por lo que se robaron. Prometer ahora “pobreza 0” es una falacia utópica universal. Todo el mundo quiere ser rico y vivir sin problemas.

El gobierno kirchnerista pudo estafarnos con un PBI pero ese PBI estaba y sigue estando financiado por un cartel de la droga Mexicana, el cartel de Sinaloa.

En el acampe de la Av. 9 de Julio, he visto remeras y gorras que dicen “Sinaloa”.
Los kirchneristas han llegado a realizar negocios con ese cartel, con el hezbollah,  Irán,  Venezuela,  Cuba, la coca de Bolivia, con el Ecuador de Correa y hasta con Colombia.

¿Dónde están los carteles Colombianos?... En Rosario.

¿Dónde están los carteles de Sinaloa?... en Buenos Aires.

¿De qué viven y vivieron todos éstos años los peruanos, bolivianos, ecuatorianos y paraguayos que acampan a la sombra del obelisco?

Ahora que se les cortó el chorro, salen a la calle a protestar y lloran por las promesas estúpidas que hizo el presidente para poder sacar a los malandras del gobierno, acusándolo, de hacer negocios con empresarios americanos y europeos.

Los argentinos queremos y pretendemos ser serios, no queremos ser extorsionados por los maestros ni por extranjeros que no quieren trabajar,  y mientras no tengamos la educación de decirles a los parásitos que vayan a pedir a sus países, las inversiones no van a llegar.

La frontera porosa, abierta desde hace más de 20 años, es de un solo lado;  desde latino América para argentina, nunca al revés. Cuando un argentino pretende ir a trabajar a otro país, el vecino le pide peaje.

¿Por qué pasa esto?... Porque los ilusos creemos en el Mercosur, fundado en 1994, en la presidencia de Menem y creemos que el Mercosur es una región sin fronteras.

Argentina para los que trabajan, eso decían, hasta que el Mercosur llegó a las puertas de la Av. Gral. Paz y Buenos Aires se ha transformado en un ghetto,  gracias a un gobierno que cierra las fronteras en el microcentro;  conformado por las Avenidas Belgrano, Córdoba, 9 de julio y Alem; Puerto Madero es otro país.

En el ghetto está prohibido pasar con autos y permitido: motos, bicicletas, zapatos, taxis y algunas líneas de colectivos; eso si, el subte se ha transformado en un tren de cargas, pero no se nota porque va bajo tierra.

En el ghetto hay un gran negocio; los estacionamientos a 100 pesos la hora, las bicisendas, que achican la calle, para que no pasen autos.

¿Alguien sabe cuánto sale cada cono de hierro que pusieron cada 3 metros en las calles centrales de la ciudad y sus respectivos macetones?

En le ghetto, los especialistas te piden documentos para entrar…
Argentina se ha transformado en un país de pobres contra ricos y de ricos con impunidad judicial.

JOSÉ LUIS SENLLE