sábado, 28 de julio de 2012

OTRA CORTINA DE HUMO


En la guerra se realizan maniobras de distracción, estas maniobras ocultan las verdaderas intenciones. Las distracciones son pistas falsas, con sinceridad fingida o con señales ambiguas que hacen que el enemigo se confunda, al lograr esto, el enemigo no puede discernir el verdadero objetivo de la acción.

El primer instinto del ser humano es creer en las apariencias, “la única verdad es la realidad” decía Aristóteles, en un mundo pequeño y hay que darse cuenta que, detrás de esa realidad, se oculta otra verdad.

Utilizar el engaño como estrategia política da sus frutos y siempre exige una cortina de humo. Las cortinas de humo exigen cierto adormecimiento de los incautos, por medio de lo familiar, con lo habitual, por ejemplo: los feriados puentes, los programas de televisión distractivos; la gente solo puede centrar su atención en una cosa a la vez.

La cortina de humo más fácil de aplicar es la expresión facial, detrás de una fachada de mujer sola, viuda y con gran peso en sus hombros, plantea a la multitud adormecida y masificada el estado de confusión en que viven, no pueden ver que hay detrás de la máscara.

Cuando un gobierno aplica ciertas maniobras, toma al gobernado como enemigo y cabe preguntarse ¿para qué un gobierno necesita engañar a su pueblo? La respuesta está en sus acciones, en su modelo, en su plan sistemático de crecer a costa del trabajo del pueblo, lo que llamo parasitar al pueblo, la sed de poder económico con maniobras de distracción.

Cambiar una imagen en un billete sin el valor que debería tener, es una maniobra de distracción para ocultar las grandes maniobras de robo que realiza éste gobierno, despojando a la patria de sus recursos naturales, ambientales e intelectuales. Nunca detrás de éstas manifestaciones se encuentra algo bueno.

El pueblo, desgraciadamente, posee amnesia anterógrada, los eventos nuevos no serán transferidos a la memoria de largo plazo y quedarán como recuerdos el discurso falso y machacado en el cerebro de los durmientes.

Las cortinas de humo, dada por los grandes vendedores de humo, profesionales de la estrategia individualista de cincuenta personas, no más; manejan al resto con dinero falso, los manejados, sin darse cuenta, son engañados con la imagen de Evita en un billete pintado y sin valor.

Argentina hoy, es un país engañado por una junta de inescrupulosos con poder ganado en unas elecciones que tengo mis dudas de su realidad.

Sepa el pueblo despertar y darse cuenta de los engaños, la única manera de sacarse a los despojantes de encima será en el año electivo, o corrigen su rumbo o se van.

No hay nada más triste para un ex gobernante que tratar de dar las explicaciones del por qué hizo lo que hizo. Cuando hay gestión real de gobierno, no se necesita ninguna otra explicación.

José Luis Senlle

www.jsenlle.blogspot.com

2 comentarios:

Jorge O. Kiuan dijo...

Suscribo cada palabra, Jose.

Francisco Benzi dijo...

Este problema ya lo enfrentó Sarmiento, y no por casualidad las bandas que se han sucedido en el poder han desguasado la educación.