lunes, 9 de julio de 2012

DESASTRE HICIERON


Habiendo llegado a ésta altura del juego, todos nos damos cuenta de la gran mentira nacional vivida en todos estos años; nos prometieron el cambio y el cambio ocurrió en contra de todos.

Cuando el presidente Néstor Kirchner le pagó la deuda del país al FMI, lo único que hizo es sacarse la institución de encima para que no lo pueda controlar, medida ampliamente aplaudida y elogiable por aquellos tiempos ya que en el Fondo Monetario Internacional no podían pensar en economía mundial y es simplemente una destructora de economías regionales. El acto de independencia económica, pensado de esa manera, era muy positivo en aquel momento; pero abrió las puertas de la corrupción interna al no tener el organismo de control internacional; parece que sin auditorias se puede hacer lo que quieren.

Un gobierno que no sea previsor, no es gobierno. Una mentira trae a otra mayor y luego para retornar a la verdad es imposible; media nación le creyó y media nación se desilusionó.

Desastre hicieron con la seguridad nacional llevando la policía fronteriza al centro del país, quitándole poder y acción a la policía federal y colocando Gendarmería, sin experiencia, a cuidar las calles; tratando a los jóvenes gendarmes como carne de cañón para enfrentar a los narcos por un magro sueldo.

Desastre hicieron con la economía nacional mintiendo en las estadísticas, falsificando datos y demostrando que la economía con la libretita de almacenero no sirve para cerrar las cuentas, haciendo ver a sus partidarios que vivimos muy bien con una inflación del 9 % cuando en realidad es mayor de 25%. Sacándole o robándoles a los trabajadores parte del sueldo como impuesto al que trabaja.

Desastre hicieron con el dinero de las AFJP y ANSES, el pueblo no sabe en que se invirtió ya que no hay informaciones claras al respecto.

Desastre hicieron con la aerolínea de bandera, alquilando aviones que se encuentran sin uso y pagando fortuna, dándonos pérdidas por más de 600 millones de dólares al estado.

Desastre hicieron con la famosa ley de medios, en contra de los monopolios privados para que pasen a ser parte de los monopolios del estado y den informaciones falsas a su favor.

Desastre hicieron con la salud en toda la República, en detrimento de las estructuras hospitalarias, haciendo que los profesionales sean míseros obreros de la salud, decayendo en sus formas profesionales y científicas.

Desastre hicieron con la educación de los niños argentinos tratando de inculcar ideologías que no corresponden a la idiosincrasia nacional, entregando aparatos de tecnología inútil mientras que nuestros hermanos del norte de nuestro país sufren hambre y desnutrición.

Desastre hicieron entregando subsidios a los punteros políticos para que repartan a su antojo y decisión; las familias pobres están sometidas a los caprichos de una junta de inservibles, ideológicamente manejados por una estructura piramidal e inamovible en sus pensamientos siendo despóticos con los pobres mientras ellos ganan fortunas y se guardan los recursos del estado en cuentas bancarias en el extranjero.

Desastre hicieron con la toma del personal estatal, formando un ejército paraestatal e infiltrándolo en todas las escalas económicas y financieras del estado, con pensamientos únicos y métodos de acción falangista, sirviendo a un solo jefe, rey o cacique.

Desastre hicieron con los planes de estudio, primarios, secundarios y universitarios con propagandas políticas en los libros al mejor modo del Tercer Reich y enseñando el pensamiento único para obedecer un sistema ya caduco.

Desastre hicieron al tratar de imponer el Cubanismo o el Venezonalismo impregnado de ideologías del siglo pasado interrumpiendo el crecimiento intelectual de los niños.

Hoy Argentina es mentira, corrupción, desolación, fanatismo, despilfarro, soberbia, inflación, desinterés, aplanamiento, chatura y mediocridad.

Y a pesar de todo ello, jamás borraran mis ganas de crecer y compartir con los que menos tienen, procurando la elevación del ser Argentino; seguiré luchando por un país mejor como lo quisieron mis maestros de antaño.

José Luis Senlle

www.jsenlle.blogspot.com.ar