domingo, 15 de enero de 2012

CONDUCCIÓN Y VERDADES. Lo oculto no es mentira.


Ya hace mucho tiempo que vengo instruyéndome, leyendo, estudiando, discutiendo y viviendo lo que es política, ese “maravilloso arte de lo posible y el buen político es aquel que ve posible lo que los otros desechan como imposible” (Hugo Marietan), con métodos convencionales descriptos en los libros de tácticas y estrategias de guerra; estrategias doctrinarias y clases dirigidas a los militares o miembros de determinados partidos.
Hay un libro que muy poca gente leyó, o si lo leyó, lo entendió mal; ese libro de 300 páginas, para nada despreciables son clases dirigidas a los cursantes en la escuela de guerra, dictadas por un doctrinario que, hoy su nombre sigue calando hondo en la mente y en el corazón de los argentinos.
Ese libro habla que la teoría debe conformar un método de acción y que el conductor no debe conformarse con la maravillosa concepción de la teoría, un plan elaborado, no tiene validez sino se aplica: es solo una teoría y lo fundamental de una teoría, es la ejecución de la teoría.
Una de las importantes cosas que me enseñó el dicente fue que tanto en la política como en la guerra se utilizan tres conceptos básicos para poder practicarla: La información, el secreto y la sorpresa.
Cualquier tipo de información es esencial para la vida y más para el que conduce, la información es leer, estudiar, disentir con uno mismo, discutirse y discernir si la información es verdadera o no, si la información es practicable.
El secreto es un método de acción, el hombre que maneja la información y el secreto, maneja la estrategia de la política. Se mantiene el secreto como medio estratégico de cualquier política y de la vida misma; es decir, el secreto es una verdad guardada, la divulgación del secreto es perder en política y la deformación del secreto guardado es mentir y reafirmar una mentira es hipocresía.
Guardar un secreto no es mentir, es estrategia para no herir en vano y a desatiempo; no todos están capacitados para recibir verdades o deformaciónes de las verdades.
Para el mediocre siempre es mejor recibir una mentira que una verdad hiriente; es por eso que las verdades deben ocultarse para ser dadas a su tiempo justo como sorpresiva.
La sorpresa es uno de los principios básicos de la política, es un factor que permite sacar ventaja de un juego. El que tiene la información y luego la da a conocer imprevistamente es el que gana, siempre y cuando la misma sea verdadera; si un líder o conductor comete el error de divulgar una mentira, verdad deformada, corre más riesgo que callarla.
Es evidente que a algunos de los que se hacen llamar peronistas se les escapó leer “Conducción política”, son reglas básicas para que un gobierno no cometa errores y que el manejo de la verdad debería estar en el líder, conductor o presidente.
Cuando un presidente es ignorante su gobierno será ignorante.
Un gobernante está obligado a ser culto, a cultivarse para el manejo de los secretos de estado y no deformarlos para sacar ventajas de mentiras, no debe mentirse para no mentir a sus gobernados.
Si el pueblo cree mentiras nunca saldrá a la luz las verdades y tendremos bandos en nuestro territorio, los crédulos y los incrédulos; es por eso que la base fundamental de la democracia es la educación y la solidaridad.
Es indudable que nuestro país vive inmerso en una gran mentira por el mal manejo de la información. La responsabilidad es de una sola persona que obviamente es ignorante.
Sería bueno, que en tiempos de paz la información, el secreto y la sorpresa, la maneje el congreso nacional diversificado, no polarizado como el actual, con gente culta que sepa interpretar la información.
Parece utópico, pero no lo es, comenzar a hablarnos y a mirarnos a los ojos los que queremos un buen país para nuestros hijos y nietos.
Solamente con verdades manejadas entre todos podremos salir adelante, las verdades nunca son absolutas, y decir que “la única verdad es la realidad” es una postura muy discutible.

José Luis Senlle
www.jsenlle.blogspot.com

1 comentario:

Jorge Queneri Villar dijo...

En el primer mandato de JUAN DOMINGO PERÓN, esta persona aplicó muy bien sus tres conceptos y convirtió al país que dirigía en el GRANERO DEL MUNDO. Además se mantuvo neutral en el gran conflicto, pues sabía que los grandes ganadores del conflicto eran los señores de la guerra y vendedores de armas.Su no alineamiento le costó caro. Comparar ese período de la historia Argentina con el actual, en personas, inteligencias, secretos, verdades, eficiciencias, INFORMACION, etc., para los entendidos y medianamente pensantes, es pasar de un mundo lógico, comprensible y laborioso a su contrapuesto: ilógico, incomprensible, irreal, absurdo, desinformado, desorganizado, inoperante, etc. LAMENTABLE, pero verídico. El país en vez de convertirse en más culto, que era el paladín en esos tiempos en A. L. cada día sus habitantes bajan escalón tras escalón de la escalera de la Educación. No llores por mi Argentina. Ella llora por Argentina;EVITA.